Pendiente de ti
Marta Revuelta Fernández
Cerámica

Mi trabajo lo desarrollo por dos razones diferentes; la comercial y la personal, pero siempre procurando hacerlo con honradez al oficio para obtener obras bien realizadas por modestas que éstas sean.

La vía comercial es la inevitable cuando se pretende vivir de una producción que busca su hueco en un mercado global como es el que rige nuestra economía. Los productos que realizo en este campo productivo los diseño para que gusten y se adquieran fácilmente: son complementos personales  que buscan frescura y sencillez.

La vía personal es más compleja y caprichosa, ya que es mi manera de plasmar el entorno en el que vivo, mi forma de comprender el mundo, con sus paisajes humanos y naturales. En este sentido, tiendo a dar protagonismo a los materiales que utilizo, dejándoles que se expresen en su naturaleza aparentemente arbitraria. Con esto quiero decir que mi mano y mis conocimientos trabajan hasta un punto y luego son los materiales los que tienen la última palabra. Realmente, este dejar hacer a la materia me permite equilibrar la necesidad de controlar todos los factores físico-químicos que las técnicas cerámicas precisan.

Los motivos que evoco en el trabajo personal plasman mi entorno de vida: la naturaleza y la historia o la memoria. El barro que forma la tierra es un material cuyo lenguaje propio cobra protagonismo en ambos: por un lado, la naturaleza, que es  nuestro verdadero único hogar, por otro  la historia, que es nuestra propia existencia como grupo, como sociedad, de cuya evolución  la cerámica es testigo activo y permanente, en casi todas las  culturas.

Y mis predilecciones: el paisaje humano,  la mar y la tierra como geología.

La mar, alegoría de  libertad,  amplitud y promesa de descubrimiento. También como fuerza y perseverancia: es la mar brava de nuestra costa cantábrica.

La tierra, como fuerza telúrica, pero también como elemento que se desgasta y se erosiona, como evidencia del paso del tiempo.

El paisaje humano, sea cual sea, que es el que inevitablemente formamos y nos modela, pero el del pasado es aquel que nos ha formado como la sociedad que hoy somos y al que todavía debemos, al menos, nuestra memoria más profunda.

 

ENTORNO TALLER, LOCALIDAD
Mi taller está situado en Trasierra, cerca de Comillas en  plena costa cantábrica, sobre una zona de acantilados y prados. Aquí es donde vivo con mi pareja y nuestras perras, éstas últimas mi verdadera  compañía en mis largas horas de solitario trabajo. Vivo y trabajo en plena naturaleza, humanizada, pero que aún conserva cierto equilibrio. Por tanto, mi entorno está dominado por el mar, las montañas al fondo y el viento y la lluvia que vienen del océano.

Con días calmados y nítidos, el horizonte nos invade y el sol nos alumbra hasta que su ocaso se pierde.